viernes, 27 de febrero de 2009

Zancadilla a la cultura

"Queridísimos alumnos, alumnas, profesores, profesoras...
Os damos la siguiente noticia: vamos a suprimir unas cuantas carreras de vuestra facultad porque no nos sois rentables. R.I.P."

Más o menos de esta manera ha caído la noticia de la supresión de cuatro carreras de esta facultad, como un jarro de agua fría, de repente, sin aviso y con todo el personal totalmente desorientado. De esto se han aprovechado para conseguir aplicar planes que empeoran la situación universitaria de estudiantes, profesores y demás.

El conjunto de personas que aquí nos encontramos estamos preocupados por el constantemente pésimo tratamiento que están recibiendo las humanidades, una parte importantísima de la cultura.

Arremeten contra la cultura porque intentan imponer un único pensamiento y para conseguirlo no es conveniente que se incentive la capacidad de reflexión como se hace en esta facultad a grandes escalas. Estas continuas zancadillas no persiguen otro fin que suprimir cualquier forma de pensamiento crítico y diferente. De esta manera quieren convertir al ser humano en un robot que resuelva problemas concretos en momentos determinados y que vaya a votar cada cuatro años; un ser humano enfocado al mercado laboral en el que las letras y humanidades quedan arrinconadas.

Nos gustaría decir a aquellos iluminados que nos han impuesto este decreto de supresión de carreras que no han sido pocas las veces en las que el futuro de un país se ha debatido en un cara a cara en donde prima la retórica y el saber expresarse con palabras apropiadas. Así pues, utilizan la cultura con fines tanto políticos como económicos. Las carreras de letras no son rentables por el número de alumnos y... ¿para qué sirve un filólogo? ¿una historiadora? ¿un humanista? Si lo miramos desde el punto de vista económico, el valor es nulo. Ya lo sentenció Quevedo: "Poderoso caballero es don Dinero".

Por eso, desde aquí hacemos saber que no aceptamos esto, porque estudiamos por gusto, no por el futuro laboral ni económico que podamos tener. Estudiamos porque nos gusta leer, pensar, adoptar actitudes críticas, ver más allá... Pero al parecer, esto puede resultar peligroso.

No queremos que pase como en Portugal, donde las filologías se unieron en dos sopas filológicas (las germánicas y las románicas).
No vamos a permitir que la cultura se mida por el polvo que se acumula en los libros de las baldas.

Tampoco nos gustaría que los políticos utilizaran esta protesta para arrojarse los trastos a la cabeza por sacar un puñado de votos; al fin y al cabo, todos miran por lo mismo, el dinero, y tarde o temprano unos y otros acabarían haciendo esto o algo peor.

Por supuesto, desde aquí queremos animar a los futuros estudiantes de letras y, sobre todo, de las carreras que quieren suprimir, que se matriculen y estudien aquello que les gusta, aquello por lo que gozan aprendiendo. Estudiad lo que queréis para que no os quiten ese derecho.

No queremos chapuzas, por el futuro de las letras, de las humanidades, de la cultura y, sobre todo, del ser humano.
Porque ahora son cuatro, pero ¿es éste el futuro que le espera al resto de carreras de humanidades y de letras? ¿Es éste uno de los pasos para la privatización del sector de la educación? ¿Es éste acaso el resultado del tan laureado, desconocido y, ahora, bien palpable proceso de Bolonia?

Como dijo Lorca decimos nosotros: ¡PROTESTO! ¡PROTESTO! ¡PROTESTO!

Plataforma de Defensa de las Letras




[Con la colaboración del señorito Ander, que tan amablemente lo ha transcrito, jeje]

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